Wreckfest: No es malo, pero podría haber sido mejor


Si tiene algo que no podemos decir de la Bugbear Entertainment, es que se desisten fácilmente. Queriendo dar vida a un nuevo juego de carreras que era tratado como Siguiente Car Game, primero intentaron recaudar el valor necesario en una campaña en su sitio, para luego recurrir al Kickstarter y también fallar. Parece que el proyecto no iba adelante, pero el estudio aprovechó el programa Early Access de Steam y por allí más de un millón de dólares se obtuvo en sólo una semana.


El valor permitiría que la desarrolladora al menos de esa continuidad a la producción, con las ventas pudiendo aumentar con el paso del tiempo y el proyecto evolucionara, pero ahí la cosa empezó a ser extraña.

Con el ritmo del desarrollo caminando muy lentamente, los jugadores comenzaron a enfadarse e incluso internamente la producción pasó a desagradar al equipo. Los problemas principalmente en el sistema de física del juego hacían parecer que el proyecto estaba parado y algunos incluso pasaron a pensar que el juego -que adoptó el nombre Wreckfest – nunca recibiría una versión final.

En cuanto a la sorpresa de los incrédulos, recientemente el título perdió el status de Early Access en Steam y aunque todavía no ha conseguido dedicarme mucho a él, la impresión es que tanto tiempo en desarrollo acabó no ayudando mucho al juego.


No es que el Wreckfest es un juego malo. Visualmente es interesante, el sistema de destrucción de los coches impresiona y las pistas son bastante detalladas. Sin embargo, todo el esplendor visual que el Siguiente Car Game que se ha convertido en una de las más antiguas del mundo.

En cuanto a la jugabilidad, Wreckfest bebe mucho de la fuente de clásicos como FlatOut (de la propia Bugbear) y Destruction Derby. Esto significa que la destrucción será parte fundamental de las pruebas, ya que incluso durante las carreras “normales”, siempre se animará a golpear a nuestros adversarios para llegar al frente.

Sin embargo, es en el modo demolición derbie que el juego más brilla. En él seremos jugados en una arena con varios otros pilotos y allí el objetivo será intentar salir como el último “sobreviviente”. Saber cuando atacar y cuando se defienda será fundamental en esas disputas y el nivel de tensión que sentimos conforme nuestro coche va siendo destruido es algo muy cool.

Sin embargo, es difícil no sentir como si el estudio hubiera invertido demasiado tiempo en la creación del motor ROMU y olvidado el juego en sí, al menos cuando se trata del single-player. Parece que el Wreckfest siempre se esfuerza por ser divertido, pero sin entregar nunca todo su potencial.

Por lo tanto, si usted no está esperando un juego de carreras lleno de profundidad, le encanta ver la destrucción de coches o busca algo para divertirse con los amigos, Wreckfest es una buena pedida. Podría haber sido mejor, pero aún así es un título que consigue entregar alguna diversión.

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